Sí, son verdes ¡y están deliciosas!
Ingredientes (salen unas 20):
-150 gramos de espinacas.
-1 cebolla morada.
-1 zanahoria.
-Ajo.
-Leche.
-Mantequilla.
-Harina.
-Sal y pimentón de la Vera dulce o picante (al gusto de cada uno).
Se pueden hacer de dos maneras. Podemos hacer la bechamel el día antes y ese mismo día pasamos las verduras y se las añadimos o podemos hacerlo todo el día anterior, pero os recomiendo hacerlas con tiempo para dejar enfriar la bechamel, va a estar mucho más espesa y manejable.
Las cantidades de la bechamel son a ojo, aprendí a hacerla por parte de mi abuela putativa y ésta me ha ensañado a hacerlo a ojo, prometo que cuando encuentre las medidas para la bechamel perfecta, subiré la receta. Hasta entonces podéis preguntar a vuestra madres o abuelas, que dudo mucho que no sepan. Y si no, ¡nuestro querido Internet!
Tanto si ya tenemos hecha la bechamel como si no, lo primero es lavar muy bien las verduras y picarlas en la picadora hasta que que queden como migas de galleta, incluídas las espinacas y los dientes de ajo. Tanto el ajo como las especias son al gusto de cada uno.
Cuando tengamos todo piccado, sofreímos las verduras dejando las espinacas para el final; cuando estén doraditas y les falten 5 minutos añadimos el pimentón de la Vera dulce o picante y las espinacas.
Si ya teníamos hecha la bechamel, añadimos las verduras y si no, ¡manos a la obra!
Pese a no tener cantidades para deciros, los pasos serán siempre los mismos. Derretimos la mantequilla a fuego medio alto con cuidado de no quemarla, añadimos la harina y revolvemos hasta que se dore. Añadimos la leche y toca hacer brazo y muñeca revolviendo hasta deshacer todos los grumos a fuego bajo medio. Os recomiendo que uséis las barillas de mano, es más fácil para deshacer los grumos. (Opinión personal.) Aquí os dejo un enlance a una receta de bechamel: CLIC
Lo que queda es la parte divertida o pringosa, depende del día: hacer bolitas, empanar y freír. Para empanar podéis hacerlo con pan rallado-huevo-pan rallado o harina-huevo-pan rallado, yo lo hago de la segunda forma y quedan estupendas.
Si os salen muchas podéis congelarlas sin freír pero empanadas y así cuando os apetezca solo tenéis que abrir el congelador y freírlas.
¡También se pueden hacer al horno! Solo acordaros de echarles aceite de oliva para que el pan rallado se dore y no de una sensación de estar crudo.
Espero que os guste la receta y que si la hacéis me comentéis cómo os ha salido, si os gustan o si repetiréis.
Bon appetit!

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